El vendedor de barquillos se anunciaba con el sonido que producía golpeando un triángulo con una varilla.
Los barquillos son golosinas, con forma de cono o de triángulo, hechas con masa sin levadura.
Uno pagaba por la posibilidad de hacer girar una lengüeta, situada en la parte superior del cilindro en el que llevaba la mercadería. El número que indicaba la lengüeta al detenerse, era la cantidad de golosinas a que teníamos derecho.
Era una ruleta con muchos 1 y 2, pocos 3 y tal vez algún 4. Contaba con la ventaja de no tener el 0.